NiC Combinados y Cócteles
NIC es una coctelería veterana en Alicante, situada en la calle Castaños, uno de los ejes naturales del tardeo en la ciudad. Abierta desde 2002, ha contribuido a consolidar la cultura del cóctel bien hecho en Alicante sin convertirla en una experiencia solemne ni inaccesible. Su carta combina clásicos, gin tonics, cócteles de autor, opciones sin alcohol, vinos y espumosos. La figura de José Box refuerza esa identidad: técnica, divulgación y una forma clara de entender el trago como algo más que una copa dulce para alargar la noche. NIC merece la pena por su continuidad, su oficio y su capacidad para seguir cuidando el detalle en una calle donde todo invita al volumen.
La mesa, con contexto
Veinte años sin moverse
Hay aperturas que viven de la novedad y locales que sobreviven a ella. NIC pertenece a los segundos. En una calle como Castaños, donde el consumo puede ser rápido, ruidoso y bastante impaciente, mantenerse durante más de dos décadas exige algo más que una buena ubicación. Exige regularidad.
El local ha acumulado premios y reconocimientos a lo largo de su trayectoria: galardones en campeonatos de gin tonic, premios regionales, presencia en competiciones nacionales y el reconocimiento de Lo Mejor de la Gastronomía como mejor coctelería de España. También recibió el Premio PLATO al mejor barman de la provincia de Alicante para José E. Box y el Coaster Award como mejor coctelería de la zona de Levante. Son premios con años encima, sí. Pero precisamente por eso conviene leerlos bien: no como reclamo de actualidad, sino como rastro de una escuela de trabajo.
NIC no parece interesado en disfrazarse de coctelería recién llegada. Su valor está en otra parte. En haber estado antes, en haber seguido y en conservar una clientela que mezcla alicantinos, visitantes, grupos de tardeo y gente que simplemente quiere una copa bien hecha sin entrar en una ceremonia demasiado intensa.
Una carta amplia, pero con oficio detrás
La carta de NIC es extensa. Hay especiales del mes, picoteo, gin&tonics, cócteles, clásicos, mojitos, daiquiris, opciones sin alcohol, vinos y espumosos. Es una propuesta pensada para públicos distintos, no para un único tipo de bebedor. Ese es uno de sus rasgos principales: NIC puede funcionar para quien pide un negroni antes de comer, para quien quiere un gin tonic impecable, para quien busca un cóctel fresco de tardeo o para quien todavía entra pidiendo “algo rico”, esa frase tan humana como poco útil.
La casa trabaja los clásicos con una intención clara: mojito, daiquiri, margarita, caipirinha o negroni no aparecen como nombres decorativos, sino como bebidas que deben salir con estructura. En una ciudad donde el cóctel ha sido muchas veces reducido a vaso grande, fruta, azúcar y una sombrillita moralmente discutible, esto ya supone una diferencia. El mérito de un clásico no está en inventarlo de nuevo, sino en no estropearlo.
Junto a esa base, NIC mantiene cócteles de autor y especiales de temporada. Ahí aparece una parte más contemporánea del proyecto: maceraciones, bitters, infusiones de frutas en destilados, espumas y versiones propias de recetas reconocibles. No todo tiene que ser disruptivo para tener interés. A veces basta con entender bien de dónde viene un trago y qué se puede tocar sin romperlo.
José Box y la cultura del trago bien hecho
José Box funciona como una de las figuras más visibles de NIC. No solo por su presencia en la barra, sino por una forma de divulgar la coctelería que ha encontrado buen encaje en redes. En TikTok e Instagram explica recetas, habla de combinados y acerca el lenguaje técnico a un público más joven sin convertirlo todo en espectáculo. Eso, en 2026, tiene más mérito del que parece.
Su defensa del negroni como cóctel favorito resulta bastante reveladora. El negroni no es complaciente. Es amargo, alcohólico, directo, con una belleza bastante adulta. Elegirlo como aperitivo dice algo sobre la casa: aquí el cóctel no se entiende solo como una bebida dulce para alargar la noche, sino también como una forma de abrir el apetito, acompañar un picoteo o preparar el paladar.
También es interesante su insistencia en cuestiones aparentemente secundarias: la calidad del hielo, el frío de las botellas, la forma de servir la tónica, el uso de cortezas en lugar de abusar de zumos o ruedas de limón. Son detalles que el cliente no siempre verbaliza, pero nota. Una copa aguada, mal enfriada o sin gas pierde dignidad rápido. Y una coctelería seria se reconoce, muchas veces, por lo que no permite que ocurra.
Castaños, tardeo y una ciudad que cambió
NIC está en Castaños, y eso condiciona inevitablemente la lectura del sitio. La calle es uno de los centros naturales del tardeo alicantino: terrazas llenas, grupos que se mueven, comidas que se alargan, copas que empiezan antes de que la noche tenga permiso oficial. En ese contexto, la coctelería puede caer fácilmente en la lógica del volumen. Servir mucho, servir rápido, no hacer demasiadas preguntas.
NIC juega en ese terreno, pero intenta hacerlo con más criterio. No es una coctelería escondida, silenciosa o pensada solo para entendidos. Tampoco hace falta exigirle esa pose. Su interés está precisamente en otra tensión: mantener una carta amplia y accesible sin perder la técnica. Ser popular sin abandonarse. Estar en una calle de mucho paso y seguir cuidando el hielo. Parece poca cosa. No lo es.
El gin tonic ocupa un lugar importante en la casa, algo bastante coherente con el comportamiento del cliente local. Box lo ha explicado alguna vez con claridad: en el tardeo, mucha gente busca un trago rápido, fresco, fácil de mover entre locales. La coctelería más elaborada exige otro tiempo. NIC convive con ambas velocidades.
Cuándo ir y qué pedir
NIC funciona bien en varios momentos del día. Abre a mediodía, lo que permite una copa antes de comer o un aperitivo líquido con cierta intención. También encaja después de una comida en el centro, en pleno tardeo o al final de la noche, especialmente jueves, viernes y sábado. No acepta reservas, así que conviene asumir la lógica del local: llegar, mirar barra, interior o terraza, encontrar el sitio que deje la calle y dejarse llevar por ese ritmo tan propio de Castaños.
Para una primera visita, tiene sentido empezar por un clásico bien hecho. Un negroni, un daiquiri o un margarita dicen mucho más de una barra que un cóctel con demasiados fuegos artificiales. Quien prefiera algo más local puede preguntar por creaciones como el Maltini de Turrón o por los especiales del mes. Si la visita va por el camino del gin tonic, lo razonable es dejarse aconsejar: en NIC esa categoría no es un trámite, sino parte importante de su historia.
También hay cócteles sin alcohol, vinos y espumosos, aunque el centro de gravedad sigue estando claramente en la coctelería y los combinados. No es un lugar para buscar una experiencia íntima ni una barra de culto con diez asientos y media ciudad susurrando. Es otra cosa: una coctelería veterana, céntrica, viva y con oficio.
Juicio final
NIC merece estar en una guía de Alicante porque representa una parte real de la cultura líquida de la ciudad. No es la coctelería más secreta, ni la más nueva, ni la que necesita envolverse en una estética de laboratorio para parecer importante. Su mérito es más sólido: lleva desde 2002 defendiendo el cóctel bien hecho en una calle donde no siempre es fácil sostener el criterio.
Tiene técnica, historia, amplitud de carta y una figura reconocible en José Box. Tiene también esa mezcla tan alicantina de terraza, tardeo, visitantes, clientes fieles y noches que empiezan antes de lo previsto. Puede que no sea el lugar para quien busque silencio, rareza o solemnidad. Pero sí para quien quiera entender cómo Alicante incorporó el cóctel a su vida cotidiana sin convertirlo en una liturgia inaccesible.
NIC no vive solo de premios antiguos ni de una ubicación favorable. Vive de algo más difícil: seguir sirviendo copas con estructura cuando alrededor todo invita a rebajar el listón. Y eso, en Castaños, tiene bastante más mérito del que parece.
Alicante Fine Dining
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Preguntas frecuentes
¿Qué es NIC y cuánto tiempo lleva abierto?
NIC es una coctelería fundada en 2002 en la calle Castaños 22, en el centro de Alicante. Lleva más de dos décadas funcionando en el mismo emplazamiento, lo que la convierte en uno de los establecimientos de referencia en la cultura del cóctel de la ciudad. Fue elegida mejor coctelería de España en 2009 por la guía Lo Mejor de la Gastronomía.
¿Qué tipo de bebidas sirven en NIC?
La carta supera los ochenta referencias: cócteles clásicos —negroni, daiquiri, margarita, mojito, caipirinha—, gin tonics, combinados, cócteles de autor, especiales de temporada y opciones sin alcohol. También hay vinos y espumosos, aunque el centro de gravedad está claramente en la coctelería. No hay carta de comida.
¿Cuánto cuesta una copa en NIC?
Los cócteles están entre €8 y €25 según la referencia. La media del ticket ronda los €20.
¿Cuál es el horario de NIC?
De domingo a miércoles, de 12:00 a 01:00. El jueves hasta las 01:30. Viernes y sábado hasta las 02:30. Abre todos los días del año a partir del mediodía.
¿Necesito reservar en NIC?
No. NIC no acepta reservas para visitas habituales y funciona con entrada libre. La única excepción son los eventos privados y masterclasses de mixología, que se contratan directamente en info@nicalicante.com o en el +34 965 216 320.
¿Qué recomienda pedir en una primera visita?
Para una primera visita tiene sentido empezar por un clásico bien ejecutado: un negroni, un daiquiri o un margarita dicen mucho de una barra. Si la visita va por el camino del gin tonic, conviene dejarse aconsejar. Los especiales de temporada se anuncian primero en @nic_cocteleria_alicante antes de entrar en carta impresa.
¿Quién hay detrás de la barra de NIC?
José Box es la figura más visible de NIC, con premios como el de Mejor Bartender de la provincia de Alicante en 2015. Además de su trabajo en la barra, divulga coctelería en TikTok e Instagram, acercando el lenguaje técnico a un público más amplio sin convertirlo en espectáculo.